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Movilidad inteligente: la utopía al alcance de la mano

La situación de la movilidad en Italia es alarmante. Las ciudades están contaminadas, y los conductores pasan horas atrapados en el tráfico

Publicado el: 26 AGOSTO, 2018

  

El escritor inglés George Orwell ironizaba diciendo que la utopía para quien tiene dolor de dientes, es un mundo donde ese dolor no existe. Para aquellos que están obligados a pasar varias horas de su vida sumergidos en el tráfico, en ciudades congestionadas y contaminadas, la utopía es un lugar con sus calles libres, aparcamientos disponibles, automóviles silenciosos y sin emisiones. El automovilista italiano promedio tiene hoy el “dolor de dientes de la carretera”: actualmente la movilidad en la “Bota” no es sostenible, según el informe “La Smart Mobility y los italianos”, realizado por la sociedad Bain & Company.

Un panorama sombrío para la movilidad ‘tradicional’

El dato que más se destaca, es que en Italia circulan 620 coches por cada mil habitantes. En Francia y en España, ambos países culturalmente similares, la cifra es de 500 y 480 respectivamente. En las grandes ciudades la situación es más crítica, sobre todo para los que viajan para ir a su trabajo. Las consecuencias, tanto a nivel económico como en la calidad de vida, son más negativas: cada trabajador pierde en el tráfico un promedio de entre 60 y 90 horas por año y el coste para la comunidad es de casi 5mil millones de euros. El documento lo define como un “cuadro oscuro”, sobre todo en un país con una altísima vocación turística. Un caso ejemplar es el de la ciudad de Roma y el de la región Lazio. La capital italiana, ocupa el 13° lugar de las ciudades más congestionadas del mundo y tiene 71 coches por cada 100 habitantes, mientras que en Madrid son 32 y en París 45. with 71 cars for every 100 people, compared to 32 in Madrid and 45 in Paris.
Electric Mobility

Mobilidad Eléctrica

Liderando la transformación global de la forma en que nos movemos

El 75% de los trabajadores viven cerca de Roma, mientras que en la Región Piamonte y Región del Véneto, el porcentaje de los automovilistas que se dirigen hacia las grandes ciudades a trabajar es del 52% y el 17%. Además, en el 60% de los coches se encuentra solamente el conductor. Si la situación actual no es óptima, el futuro que se aproxima no muestra signos de mejora. El tiempo promedio para dirigirse al lugar de trabajo en 2001 era de 29 minutos, mientras que en 2011 ya había aumentado a 32. En resumen, el panorama es cada vez más sombrío.

La luz al final del túnel

“Sin embargo, existe una señal de un cambio evidente”, dice el informe, y es la movilidad eléctrica, que puede, al mismo tiempo, dar aire limpio a las ciudades y reducir las emisiones de gas de efecto invernadero. Italia participa a la e-revolución aunque se encuentre un poco más atrás respecto de los países europeos que están a la vanguardia. Según el documento de Bain & Company, el 78% de los italianos se mostró favorable a la adquisición de un coche eléctrico en los próximos 5 años, el 55% de ellos dijo “quizás sí” y el 23% “seguramente sí”. 
Las razones que motivaron esta respuesta confirman una sensibilidad ambiental: el 75% de los que tienen intenciones de pasar a la movilidad eléctrica lo harían para contaminar menos.  Del dicho al hecho: según el informe “E-Mobility Revolution”, realizado por The European House – Ambrosetti para Enel, la matriculación de vehículos eléctricos en Italia aumentó, entre 2005 y 2016, un promedio del 41% por año. Particularmente, el número de coches aumentó en 2016 un 60% respecto al año anterior.

Compartida y digital

El transporte eléctrico representa solamente la mitad de la solución: puede resolver el problema de la contaminación, pero no el del tráfico. Para descongestionar las ciudades, la solución potencialmente más eficaz es la del servicio de car sharing (varios conductores en diferentes momentos comparten un coche) o car pooling (un coche es compartido en el mismo momento por varios pasajeros y un solo conductor). Actualmente, estas soluciones son eficientes y siguen creciendo, aportando ventajas económicas, ambientales pero también prácticas, pues se ahorra tiempo y energía en la búsqueda de un aparcamiento libre. La movilidad eléctrica y los sistemas de coches compartidos pueden optimizar los beneficios: por ejemplo, si la flota de una sociedad de car sharing es totalmente eléctrica su impacto será mucho más incisivo que el de un único comprador.

 

Sin embargo, los italianos aún conservan la idea de poseer un automóvil como status symbol. Según el informe de E-Mobility Revolution, solamente el 17% utilizó el servicio de car sharing individual (como Car2Go), el 15% el car sharing compartido (como BlaBlaCar) y apenas el 7% el car pooling. El documento, “Car Sharing en Italia: solución táctica o alternativa estratégica?”, realizado por Bain & Company conjuntamente con Aniasa (Asociación nacional de alquiler de coches) y Toluna, empresa especializada en análisis de mercado, analiza este fenómeno. El informe destaca que los usuarios italianos tienen una motivación pragmática con relación a la movilidad compartida, así sucede en el extranjero, pero no lo hacen habitualmente sino de manera ocasional. Además, la consideran un reemplazante del transporte público (no de su coche), por lo tanto la suman a su vehículo en vez de sustituirlo.

Cómo progresar

Las costumbres son difíciles de quitar, pero como sucede a menudo, los cambios son producidos por los jóvenes. Si solamente el 3% de aquellos que tienen más de cincuenta años usaron por lo menos una vez el car sharing compartidoel porcentaje llega al 25% entre los que tienen menos de 30. Pero esto no es suficiente. Para poder cambiar un modelo al cual los italianos están acostumbrados, es necesario ofrecerles condiciones ventajosas, interviniendo en los pilares del transporte sostenible: movilidad eléctrica para el ambiente y coche compartido o car sharing para la calidad de vida. Respecto a los vehículos eléctricos, es fundamental garantizar una red adecuada de infraestructuras de recarga y a pesar de que Italia se encuentra detrás de otros países, el camino que ha tomado es correcto: según los datos del informe E-mobility Report del Politécnico de Milán, solamente en 2016, el número de puntos de carga públicos aumentó un 28% llegando a casi 1.800 (el 20% del total).
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El objetivo para 2020, es instalar entre 4.500 y 13.000 puntos de carga normal y 2.000-6.000 de recarga con potencia superior a 22 kW. Otra carta vencedora es la tecnología de recarga rápida que marca la diferencia, sobre todo, en lo que se refiere a las infraestructuras públicas. Para lograr que el car sharing sea competitivo, son necesarias varias acciones que actualmente se ven favorecidas por la digitalización. Por un lado, sirve una integración tarifaria entre los servicios de coche compartido y transporte público, tanto sobre ruedas como ferroviario; por el otro, se vuelve necesaria una integración a nivel regional, para unificar los servicios entre los diferentes ayuntamientos de un área metropolitana. A nivel político, se aconsejan incentivos fiscales para aquellas empresas que adopten iniciativas de movilidad sostenible. Estas son algunas de las recomendaciones que surgen del informe de Bain & Company que, de ponerse en práctica, permitirían a las ciudades italianas ver flotas de coches eléctricos de car sharing, silenciosos y económicos en sus carreteras. Para un automovilista atrapado en el tráfico y en el smog, parecería una utopía. Pero es una utopía posible.